Capitulo 1: El rumor

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Capitulo 1: El rumor

Mensaje por Admin el Miér Sep 27, 2017 1:34 pm

Mikasala, ciudad de cultura. Day 1, antes del mediodia.

Era el primer día del mes y este empezaba con fuerza, el sol resplandeciente en lo alto, solitario sin nubes acompañantes. Los primeros días de cada mes se celebraba un mercado en la ciudad, en la plaza centra, la cual se llenaba de hileras de tenderetes. Con el todo se llenaba de comerciantes, de aventureros y, como no, de rumores. Rumores que se extendían como el fuego en un día caluroso, uno en particular por encima de todos los demás, un recién llegado que venía desde el gran continente, un rumor que atraería la atención de muchos intrépidos.

Se hablaba en las tiendas, en las tabernas, por las calles y hasta en las camas de los burdeles. Alguien de arriba, con poder y dinero, buscaba a aventureros. Aseguraba pagar con una inmesa cantidad de riquezas de todo tipo, no obstante no todos los interesados podrían acceder a esta gesta, abría una selección. Y esta se iba a realizar dentro de un día en Madra. Por desgracia y como todo no iban a ser buenas noticias, los impuestos de acceso a Madre habían subido un 300% la última semana. Los ricos querían cerrar su propia ciudad impidiendo el acceso a las clases bajas, esto estaba causando muchas tensiones en toda la isla, pero a día de hoy era una realidad.

Nuestro particular protagonista apenas tenía unas 90 de bronce y la entrada a Madre valía nada mas y nada menos que 20 monedas de plata. 100 monedas de bronce hacían una de plata, 100 de plata una de oro. Por lo que el pago de Madra actual era de 2.000 monedas de bronce, algo impensable para la gente con trabajos modestos, creando así una diferenciación social por zonas. Por suerte, un día soleado como aquel abría un abanico de posibilidades de todo tipo, tabernas, mercaderes, burdeles, locales de todo tipo, puestos de comida, de joyas, de armas y de pieles... Solo Hardo sabía como encarar el día y si aprovechar esta oportunidad y dejarla correr.

Info:

El rumor ha llegado hoy a la ciudad. Por lo que, puedes rolear de entradilla como te enteras del mismo, con el mismo o menor detalle del que he dado en este post. Después puedes ir a cualquier lugar de la ciudad. En este primer post para no crear todos los establecimientos de la ciudad, puedes inventarte un puesto local el cual puedes conocer de hace tiempo o no. Nada raro, hasta quizás no tenga relevancia lo que crees, es simplemente para situarte.

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Re: Capitulo 1: El rumor

Mensaje por Hardo el Miér Sep 27, 2017 1:47 pm

El día era soleado, sin más acompañamiento para el Astro Rey que un azul tan vasto como la superficie terrestre. No, quizás mucho más. Con fuerza y solemnidad la estrella iluminaba el mundo despertando así a los colores existentes el él. Vestía mis ropas de siempre, sin más acompañamiento que unos pocos complementos. Una flauta de madera atravesada en perpendicular al cinturón en la parte derecha del cuerpo y junto a ella había una pequeña bolsita de cuero con unos pequeños dardos que empleaba como arma junto con el instrumento que hacía las veces de cerbatana. En el lado opuesto, también sostenidas por el cinturón, un pequeño grupo de dagas con la hoja enfundada. Para finalizar, una vara de madera de poco más de un metro y medio con un hatillo de tela y cuero atado en el extremo más alejado de mi cuerpo completaban la vestimenta. En el interior del hatillo había tres cubiletes de madera con tres pequeñas bolsas de cuero. En una de ellas llevaba unas pocas canicas de madera, en otra las escasas monedas que poseía en mi haber y en la tercera un puñado de plantas recogidas en el bosque. Junto con la flauta y mi voz, los cubiletes y canicas eran mis herramientas de trabajo para conseguir algo que llevarme a la boca ese día y con suerte ganar algunas monedas más para el día siguiente. La vida nómada era dura, pero era la que yo había elegido.

Era el primer día de mes y con él se celebraba el mercado. Generalmente aprovechaba esos días para hacer caja, pues la actividad bullía y la gente parecía florecer del suelo como las flores en primavera. No era de extrañar que más de un incauto se creyera más rápido que mis manos o que alguna madre, o varias de estas, quisieran dejar a sus retoños entretenidos con una historia en lo que ellas hacían sus quehaceres a cambio de algún módico precio. Naturalmente, estas no eran las tareas que más beneficios dejaban, pero sí que eran las que solían ser menos peligrosas al no tener que lidiar ni manipular borrachos. Como fuera, era un día de arduo trabajo, prácticamente desde antes de la salida del Sol hasta bien entrada la noche, en la que debía ir compaginando todo cuanto pudiera para conseguir la mayor cantidad de recursos (bien fuera en monedas, comida o alojamiento).

Como era de esperar, junto a las aglomeraciones venían los cuchicheos. Cuchicheos que pronto comenzaban a ser susurros y más pronto habladurías y rumores. La última novedad era la oferta de uno de los peces gordos de la capital para dios sabía qué, pero qué estaba dispuesto a recompensar a los intrépidos aventureros con más cosas de las que había siquiera escuchado jamás. ¿El problema? La tasa de ingreso a la ciudad se había triplicado. La legalidad en muchos casos no despertaba mi simpatía, sin embargo trataba de no jugarme el pescuezo gratuitamente. La promesa de tal pago, sumado a la indudable fuente de historias que generaría aquella propuesta me hizo decidirme a poner rumbo a Madra. No obstante no lo haría antes de que acabase el mercado. Trataría de conseguir algo más de información al respecto, las oportunidades eran tantas como personas allí había, y al mismo tiempo conseguir los fondos necesarios para entrar de forma legal en la ciudad. Así pues, me bastó una caja de cartón en el mercado para sacar los cubiletes y una canica. Empezaría llamando la atención de algún pobre incauto que quisiera apostar si adivinaba o no dónde estaba la bolita. Esperaba poder ir empalmando una cosa con otra y conseguir una buena suma, recurriría a eso de no pedir antes de tomar prestado sin idea de devolver (robar era una palabra muy fea) si era necesario y siempre que la persona en cuestión no le fuera la vida en ello. No era mala persona. Por otra parte, conseguir la cantidad necesaria tampoco indicaba que fuera a pagar por entrar a la capital, eso era algo que decidiría una vez allí. Prefería ir con un pase seguro, pero que si podía ahorrarme me ahorraría…

OFF:
Mi ropa es la de la imagen de abajo pero sin el chalecón de plumas y con lo descrito adicionalmente por mí. Me coloco en el mercado para hacer de trilero y conseguir información o dinero bien ejerciendo de trilero, bien haciendo cualquier otra cosa de las descritas antes.

Necesitaría que me dijeras número de dardos y dagas, porfa plis. Los dardos son pequeñas puntas con plumas sin más, no pienses en una jeringa, que lo soplo con una flauta... xD. Las dagas, pues las típicas hojas arrojadizas. Te lo digo para que te hagas una idea de los tamaños y sea algo coherente con la cantidad ^^

Otra cosa, ¿distancias de cerbatana y hojas?
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Re: Capitulo 1: El rumor

Mensaje por Admin el Miér Sep 27, 2017 4:01 pm

El día sería largo para el joven trilero, pero no solo para el, un día de mercado era duro para cualquier persona que viviese de uno de los negocios allí presentes. La posición que Hardo decidió para establecerse era muy buena pues estaba cercana a una de las entrada principales a la plaza por lo que era muy transitada. Y eso era la que el necesitaba, transito, que la gente pasase y se animase a desafiar a su destreza.

Las primeras horas fueron muy fructíferas, mas que las de cualquier otro día, mucha gente probando suerte  y mucha gente que a pesar de no poder seguir la bola se empañaba en doblar la apuesta. Pronto llegó el mediodía, la gente paraba a comer por lo que el trabajo disminuiría. Tan solo había en este momento una pareja junto al trilero, un chaval de unos 20 años que quería demostrarle a su novia de 18 que podía ver donde estaba la bola. En medio de sus ineficaces intentos una chica peliazul se detuvo a observar, parecía simple curiosidad. Vestía extraños ropajes, si bien no eran de noble tampoco lo eran de plebeyo, a su espalda tenía un arco y un carcaj repleto de flechas. Después de ver una de tus actuaciones hizo un gesto de indiferencia y continuó su camino sin decir una sola palabra.

Instantes después el chico comenzó a afirmar que hacías trampas, probablemente solo quería quedar bien delante de su novia y no ser ridiculizado por un payaso pobre y estúpido.

Haces trampas. ¡Exijo que me devuelvas todo mi dinero! ¡Vamos!


El chico parecía un don nadie que se venía arriba, simuló encararse con Hardo pero con un simple agarrón de la novia se quedó atrás, esperando tu respuesta. Casualmente un cuarto integrante haría entrada en escena, era un chico de pelo gris de no más de 14 años, llevaba encima un conjunto de superheroe casero. Placas de metal de la peor calidad modificadas para que se asemejasen a una armadura real, un antifaz que apenas le tapaba la cara y una capa.

¡Wowohoho!

Gritó con estrellas en los ojos que casi se le salían de las órbitas y avanzó dando saltos hacia el trío interponiéndose entre la pareja y el trilero. Se llevó las manos a las rodillas e inclinó su cuerpo mirando fijamente al payaso y a su juego mientras movía sus caderas de un lado a otro a un ritmo frenético.

¡¿ Es ese el juego de seguir la bola?! ¿Puedo jugar?


El chaval que antes se había quejado parecía estar ahora sorprendido, su novia no pudo evitar reírse.
Datos:

Has ganado 50 monedas de bronce (140 total) por la mañana, ha ido espectacular. De ceder ante el chaval has de darle 6 monedas de bronce que le has ganado, pues ha insistido bastante en conseguir acertar dónde estaba la bola. Si decides contestar al tipo ha de ser después de la aparición del crío pues este entra en escena prácticamente interrumpiendo.

5Dagas - 8 Metros en condiciones standard
6Dardos - 12 Metros en condiciones standard.

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Re: Capitulo 1: El rumor

Mensaje por Hardo el Miér Sep 27, 2017 4:31 pm

La mañana me fue especialmente fructífera, consiguiendo bastantes más monedas de las que había esperado en una primera instancia. No obstante, está pasó rápido y si quería que el flujo de beneficios continuara debía pensar en moverme a otra parte. La idea más sensata sería una taberna o una posada, que estuviera a rebosar preferiblemente, para animar la comida. Con suerte conseguiría un plato de comida, un par de jarras de cerveza y algunas monedas más a cambio de mis relatos y música. Una mujer de un aspecto… curioso podía ser la palabra a emplear se quedó observándome fijamente durante unos instantes, para después continuar con su camino sin más. Traté de memorizar su rostro, pues su cabello y vestimentas me habían resultado llamativos, amén del arco con el carcaj de flechas. No parecía ser una noble pero tampoco alguien que pasara penurias. Dada la afluencia de aquella mañana me permití el lujo de no increparla y tentarla con una partida. Las quejas del mocoso al que había ganado justamente hacía tan solo un instante hizo que dejara de seguir con la mirada a la jovial, y cabe destacar en cierto modo atractiva, mujer y el contoneo de sus caderas al caminar. Aquel muchacho exigía que le devolviera lo perdido. En cierto modo despertó sentimientos encontrados en mi fuero interno, pues tan solo había pretendido impresionar a la que debía ser su novia. Por otra parte, si tenía algo claro era que no me iba a hacer rico devolviendo a incautos sus monedas limpiamente perdidas, por muy jóvenes que estos fueran.

En el momento que me disponía a abrir la boca para replicar al joven, pues naturalmente no caería en su provocación bélica, apareció en escena un cuarto actor. Se trataba de un niño disfrazado de… ¿superhéroe? Su atuendo estaba fabricado con elementos caseros y derrochaba tanta falta de calidad como imaginación y creatividad había invertido. No pude evitar sentir simpatía por el muchacho, pues de alguna manera me recordaba a una parte de mi infancia – En efecto, ese es – entonces se me ocurrió una gran idea, al menos para mí - ¡Por supuesto! ¿Qué te parece si te explico cómo se hace y pones a prueba a ese de ahí – señalé al muchacho que buscaba pelea. Al momento de pronunciar ese de ahí, lo hice con un tono patente de leve desprecio en la voz – Así tendrá la oportunidad de recuperar lo que ha perdido limpiamente.
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Re: Capitulo 1: El rumor

Mensaje por Admin el Miér Sep 27, 2017 4:45 pm

Ante las palabras de Hardo el chaval hizo una mueca de desagrado, la novia continuaba risueña, la situación debía de parecerle muy cómica. Por otro lado, el mas joven de los cuatro subía y bajaba la cabeza como un resorte aún en la misma postura de antes.

Si, si, si. Mira, te pago y todo.


Volvió a ponerse recto y buscó entre sus ropajes, pronto sacó cuatro monedas de bronce y las enseñó con la palma de la mano abierta. Sonreía como un niño al que le acababan de regalar lo que justo quería.

Espero que llegue con eso, no me dejan llevar más...


Agachó un poco la cabeza apenado, temiéndose que no fuese suficiente dinero cuando en realidad si lo era, parecía estar algo desorientado respecto al coste de las cosas.

Así no demostrarás nada. Es solo un crío, no podrá seguir la bola, menos utilizando trampas como las tuyas.


Arremetió el chaval nuevamente, el niño se giró enfurruñado y colocó ambas manos en la cadera, lo fulminó con la mirada y comenzó a gritar.

¡Piensas que por ser un niño no soy capaz de jugar a esto! ¡Vas a enterarte! Si el dinero llega quiero que lo hagas lo mejor que puedas.


Dijo el chico tras volver la mirada a Hardo, desafiante, pero con una total y absoluta seriedad. A sus espaldas el otro rechistó y paso el brazo por encima del cuello a su novia para después decirle algo al oído y mirar al crío y a Hardo.

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Re: Capitulo 1: El rumor

Mensaje por Hardo el Mar Oct 10, 2017 6:43 pm

-Ninguno de los dos me ha entendido. No. Vas a ser tú – señalé al más pequeño – quién mueva los cubiletes y tú – señalé al acúmulo de testosterona con patas – quién adivine dónde está. Para ello, naturalmente tendrás que volver a apostar… - no dejaría que fuera el más joven de los presentes quién pagara la deuda. En caso de que éste perdiera, yo asumiría los costes. En caso de que ganara, los beneficios serían para él – Aunque no te importará que antes le dé un par de consejos, ¿verdad? ¿Me lo entretienes cinco minutos, por favor? – dirigí las palabras a la novia sonriente. A veces en el mundo había ciertos fallos que no comprendía, pues aquella muchacha parecía merecerse algo mucho mejor que el capullo que tenía por novio.

El devenir de las acciones dependería de las decisiones de otros, por lo que no podía dar por sentado nada, sino que tan solo tener idea de lo que haría en cada uno de los casos. Si ambos dos aceptaban la propuesta, daría la espalda al llorón, para que no pudiera ver nada, y le enseñaría un par de trucos al pequeño, indicándole cómo debía atraer la atención del otro justo antes de hacer un movimiento, o no hacerlo, para dar la impresión de que el cubilete que contiene la bola sigue una trayectoria que naturalmente no realiza. Hablaría en voz baja, para mantener todavía más la confidencialidad y evitar que se enterase de nada el otro muchacho. El truco, en gran medida, estaba en seguir la visión del rival y aprovechar un segundo de confusión, un parpadeo, para despistarlo. Cabía la opción de cubrir levemente los cubiletes con la mano para hacer un movimiento que pasara desapercibido.

Si ninguno de los dos aceptaba la propuesta, terminaría jugando con el niño. No sabía muy bien si dejar que el mocoso ganara o por otra parte quedarme con las cuatro monedas. Como bien había dicho, no me haría rico dejando que otro se quedara con mí, o potencialmente mío, dinero por joven que este fuera, pero hasta yo tenía mis límites.
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Re: Capitulo 1: El rumor

Mensaje por Admin el Mar Oct 10, 2017 8:01 pm

El niño mostró una cara de sorpresa ante sus palabras, no había caído en esa posibilidad y si bien de primeras no le llamaba tanto la atención como jugar el, acabó aceptando. Por otra parte el chaval se mofó de ambos con un gesto para después negarse a pagar mas dinero para humillar a un niño, para el era algo estúpido que no demostraba nada. No obstante en el último momento su novia intervino alzando la mano, afirmó que le hacia gracia la propuesta y que ella misma pagaría la apuesta. Su novio gruñó pero acabo aceptando encogiéndose de hombros.

El niño se acercó a Hardo mientras la pareja comenzaba a hablar en un tono acalorado. El niño se puso de cuclillas y miró atentamente a su temporal mentor. Miraba de un lado para otro, a las manos y a la cara, a las del payaso y a las suyas mientras el primero de estos explicaba. No dijo una sola palabra ni mostró gesto alguno de aprobación o incomprensión. Simplemente, al final de las indicaciones se rió, parecía tener ganas de ponerlo en práctica. Todos se pusieron en sus puestos, el niño agarró cada cubilete por separado y lo levantó unos centímetros, siempre con una sonrisa en su cara, parecía estar comprobando el peso de aquellos cubos.

Venga, que no tengo todo el día.


Dijo el novio impaciente, totalmente relajado como si fuese a ser un juego de niños. El chico comenzó con el espectáculo comenzando a mover los cubos progresivamente más rápido, comenzando con una velocidad de chiste, Hardo pudo ver como el niño ponía en practica alguno de sus trucos, aunque a una velocidad tan lenta que eran fácilmente apreciables. Cuando el chico trataba de acelerar e intentaba hacer un truco se equivocaba, y es que era lo normal, aquello era un oficio y requería practica. El novio resopló decepcionado a lo que el más joven respondió cambiando su cara a la de enfado.

Ahora veras...

Dijo en un tono realmente bajo pero que Hardo lograría escuchar, de pronto, sus manos y sus brazos comenzaron a moverse a una velocidad endiablada por el tablero, una velocidad bastante superior a la del maestro. Para el novio, el cual no daba crédito, seguir los movimientos del chico sería realmente imposible pues los confundiría unos con otros. Para Hardo también sería difícil pues en algunos momentos los movimientos dejaban una estela que se mezclaba con la realidad por la increíble velocidad que alcanzaba el joven. Una vez lo consideró necesario se detuvo en seco. Todos debían de estar impresionado, el novio señaló uno de los cubiletes equivocándose, Hardo tampoco tendría muy clara cual hubiese sido la opción correcto. El chico saltó y rió orgulloso de si mismo mientras, a lo lejos, un rudo herrero entraba en escena por la calle principal.

¡JIM! ¿Ya estas jugando otra vez? Te dije que no te separarás, vamos, tenemos que llegar pronto a la gran ciudad.


El chico intentó esconderse pero el que parecía su compañero ya lo había visto, cavizbajo miró a Hardo durante unos instantes para despedirse. Por otra parte la pareja ya se iban maldiciendo aquel juego de apuestas.

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Re: Capitulo 1: El rumor

Mensaje por Hardo el Sáb Ene 27, 2018 11:37 pm

El niño se mostró receptivo a mis explicaciones. No abrió la boca ni para preguntar, ni para cuestionar nada. Su rostro se me antojaba al de una esponja seca que se sumergía en líquido, empapándose por cada poro que poseía y reteniendo todo cuanto llegaba a él. Mantuvo su semblante neutro hasta que al final de la explicación sonrió. Mientras le daba la pequeña, corta, resumida y acelerada clase sobre cómo ser un buen trilero la pareja discutió acaloradamente, posiblemente debido a que el muchacho se había visto violentado por la intromisión de quién se suponía que debía sentirse impresionada por sus acciones. La verdad es que tampoco me importaba demasiado, al menos no en aquel momento pues si de algo vivía alguien como yo era de estar enterado de todo cuanto me rodeaba y ser conocedor de todos los chismes locales. La información era un bien muy bien pagado y, en la mayoría de las ocasiones, tan poderoso o más que un ejército entero si se sabía cómo blandirla.

El espectáculo no se hizo de esperar y comenzó. Por unos instantes me sentí como uno de esos padres que acuden a las representaciones de sus hijos en dónde estos últimos muestran los progresos en las diferentes artes escénicas. Mientras el niño ponía en práctica mis palabras decidí dedicarle algunas miradas más al adolescente testosterónico para analizarlo. Seguramente no descubriría nada nuevo, pero no estaba demás. Junto con los chismes y cotilleos un nómada dedicado a la juglaría como era mi caso se ganaba la vida comprendiendo a la gente y su forma de pensar y actuar. Tal y como reza el dicho, la práctica hace al maestro y en mi mano estaba continuar practicando e impidiendo que mis habilidades se oxidaran aunque fuera teniendo como objetivo un adolescente medio retrasado, o tres cuartos. Como fuera, mi análisis quedó por completo truncado al ver lo que el niño supuestamente inocente estaba haciendo. ¡El timador timado! ¡¿Habrase visto?! A duras penas conseguí mantener el gesto de asombro y con más dificultad todavía seguir el movimiento a aquella endiablada velocidad. El resultado de todo aquello fue el esperado a raíz de los acontecimientos más recientes y el muchacho pubescente quedó humillado ante un infante. Esperaba que aquello fuera más que suficiente para que la joven abriera los ojos y terminara dejándolo en busca de otro, u otra, mejor.

Antes de que nadie saliera del estupor que el niño había ocasionado entró en escena un hombre que a juzgar por su apariencia debía dedicarse a trabajos físicos de gran intensidad. Su aspecto era recio y robusto, sin lugar a dudas. ¿Acaso sería el padre? Debía serlo por sus palabras y la forma de actuar del mocoso, sin embargo… ¿Serían algunos estafadores? La habilidad de ese niño distaba mucho de ser algo esporádico, pero aquel hombre no encajaba con el perfil de un timador. Estos eran más bien frágiles de aspecto, ágiles y técnicos, gente que prefería la artimaña y la picardía como espada y escudo y que solían mantener la distancia en caso de trifulca. Por el contrario aquel tipo no parecía ser alguien que rehuyera el cuerpo a cuerpo y… ¿qué demonios estaba haciendo? Acababa de realizar una buena lección acerca de las apariencias. Muy seguramente aquel niño no fuera más que un granujilla que llevaba a su padre por el camino de la amargura con sus travesuras, pero cabía la posibilidad de que aquello lo hubiera aprendido del mamotreto de su progenitor, contando que este fuera tal cosa. Antes de volver a centrarme en otra cosa, dediqué un par de miradas de arriba abajo a tan peculiar pareja con la intención de retener sus rostros, voces, andares y cualquier aspecto de su fisionomía y comportamiento que pudiera servirme para reconocerlos en el futuro. Con un gesto de mano me despedí del pequeñajo.
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